Hablar de Ric Flair es hablar de una de las mentes y figuras más grandes de la historia de la lucha libre profesional. El Nature Boy ha compartido cuadrilátero, vestidores y giras con prácticamente todas las leyendas de este deporte a lo largo de décadas en los territorios, WCW y WWE. Sin embargo, cuando le toca señalar a quién consideraba el absoluto maestro en el complicado juego tras bastidores, no titubea.
El reconocimiento de una leyenda
Durante una charla reciente con Roman Sharf, Flair reflexionaba sobre los nombres más pesados de la industria cuando se dio cuenta de que había omitido a varios colosos de sus listas principales. Entre risas, corrigió el rumbo mencionando a pesos pesados como Shawn Michaels, The Undertaker y, por supuesto, Triple H.
Pero la conversación dio un giro interesante cuando el foco se trasladó al aspecto estrictamente empresarial y de backstage. Al preguntarle quién entendía el negocio mejor que nadie en el plano político, la respuesta de Flair fue instantánea y contundente: «Triple H».
Un estratega nato mucho antes de llegar a la directiva
Viniendo de alguien que sobrevivió y gobernó en las épocas más salvajes y competitivas de la lucha libre, este elogio pesa el doble. El dominio de The Game para navegar las turbulentas aguas de la política interna de las empresas no es ningún secreto hoy en día, especialmente ahora que dirige con mano firme el destino creativo de la WWE.
Sin embargo, las palabras de Flair demuestran que esa astucia y visión estratégica de Triple H no surgieron de la noche a la mañana, sino que era una habilidad que ya destacaba y ejercía con maestría desde sus épocas como superestrella activa en el ring. Al final del día, nadie sobrevive y escala a la cima de la industria sin saber jugar a la perfección las cartas correctas detrás del telón.
